Frágiles

 

Si aprendiera a no castigarme

sería otro con menos dudas

y la misma sed.

Al menos comprendo algo.

Espero que así el amor

sea más grande,

pienso mientras sonrío

frente a la pantalla.

Mi fragilidad es solitaria.

La fuerza,

solo para los demás.

Mis celos son carne

que me alimenta.

Porque si solo fuera ideas

cambiaría poco.

Un puente de saliva

me ata al mundo.

Es tan fino como un cabello,

y aún así,

lo cruzo bailando.

Fotografía: Isadora Duncan en La Habana, de Arnold Genthe.
Poema escrito por Enrique F. Fuentes.

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